¿Cuántas calorías tiene un caqui?

El caqui japonés crudo aporta 70 kcal por 100 g de parte comestible, según el registro FDC 169941 de USDA SR Legacy. La ración de referencia descrita como una fruta pesa 168 g comestibles y proporciona aproximadamente 118 kcal. Ese peso no equivale al de cualquier caqui que compres: hay diferencias de tamaño y también de preparación. Para calcular lo que has comido conviene partir del peso de la pulpa y de las partes que realmente consumes, no de una cifra fija por pieza. Esta guía trata del caqui fresco japonés, no del fruto seco, del caqui americano ni de postres con otros ingredientes.

Tabla de calorías por ración

Multiplica los gramos comestibles por 70 y divide entre 100. De esa forma, diez gramos adicionales equivalen a unas siete kilocalorías. Todas las filas de la tabla utilizan el mismo alimento de referencia y se redondean a kilocalorías enteras. La fila de 168 g coincide con la porción doméstica de USDA; las demás muestran porciones que puedes pesar en casa. Si tu plato contiene 150 g de caqui, registra esos gramos, aunque sean una fruta pequeña completa o una parte de otra mayor. El número de frutos es menos preciso que la cantidad realmente consumida.

Caqui comestible Energía estimada
50 g 35 kcal
80 g 56 kcal
100 g 70 kcal
120 g 84 kcal
150 g 105 kcal
168 g 118 kcal
180 g 126 kcal
200 g 140 kcal

Por qué una fruta no siempre aporta 118 kcal

Los 168 g mencionados por USDA son de alimento comestible. La pieza entera de una tienda puede pesar más porque incluye el cáliz, la zona del pedúnculo y partes que algunas personas desechan. Imagina una fruta de 200 g de peso total de la que retiras 30 g: quedan 170 g comestibles y el cálculo es 170 × 0,70 = 119 kcal. Esos 30 g son un ejemplo ilustrativo, no un porcentaje de desperdicio aplicable a todos los caquis. Si tú comes la piel, no debes descontarla; si retiras una parte deteriorada, tampoco debes incluirla en los gramos de la ración.

Cómo pesar la parte que te comes

Lava el caqui, quita las hojas duras y elimina las zonas que no vayas a comer. La piel de muchos caquis comerciales no astringentes se puede consumir lavada, aunque también puedes pelarlos por preferencia. Coloca un cuenco sobre la báscula, ponla a cero y añade la pulpa o las rodajas. Si descartas semillas o zonas duras, mantenlas fuera del peso comestible. Evita la doble resta: si ya has pesado el fruto pelado, no vuelvas a descontar un porcentaje estándar de piel. La medida final debe corresponder a lo que efectivamente llega a la boca.

Fuyu y Hachiya: no son idénticos al comerlos

Los caquis Fuyu suelen ser más achatados y no astringentes; pueden resultar agradables todavía firmes. Los Hachiya son astringentes y normalmente se consumen cuando están muy blandos y han perdido esa sensación áspera. Son diferencias relevantes para elegir el momento de comerlos, no pruebas de una diferencia calórica concreta. El registro USDA del caqui japonés crudo ofrece un punto de partida práctico, pero no representa un análisis de cada variedad, huerto o grado de madurez. Si compras una preparación envasada, la tabla nutricional del producto tiene prioridad sobre la media de fruta fresca.

No mezclar caqui japonés y caqui americano

FoodData Central incluye caqui japonés crudo, FDC 169941: 70 kcal/100 g, y por separado caqui nativo americano crudo, FDC 169943: 127 kcal/100 g. No son dos versiones del mismo caqui con y sin piel, sino entradas diferentes. Tampoco conviene atribuir las 127 kcal a un Fuyu habitual solo porque en inglés ambos productos se denominan persimmon. El caqui deshidratado es otra forma alimentaria: al perder agua cambia mucho la concentración por 100 g. Compara la especie y la preparación, además del peso, antes de copiar una cifra de internet.

Hidratos de carbono, azúcares y fibra

Por 100 g de caqui japonés crudo, la ficha usada señala aproximadamente 18,6 g de hidratos de carbono por diferencia, 12,5 g de azúcares, 3,6 g de fibra, 0,58 g de proteína y 0,19 g de grasa. Para los 168 g comestibles de referencia, serían unos 31,2 g de hidratos, 21,0 g de azúcares, 6,0 g de fibra, 1,0 g de proteína y 0,3 g de grasa. La metodología estadounidense de hidratos por diferencia puede incluir la fibra, mientras que la etiqueta europea la presenta por separado. Por eso no hay que interpretar automáticamente como error cada discrepancia entre tablas internacionales.

Cuatro raciones cotidianas

Un bol con 80 g de fruta aporta unas 56 kcal. Con 120 g serían 84 kcal; con 150 g, 105 kcal; y con 200 g de pulpa, 140 kcal. No se trata de mediciones individuales de esos frutos, sino de estimaciones proporcionales basadas en un mismo registro. Si compartes un caqui grande, puedes pesar tus gajos después de cortarlos. En una ensalada de varias frutas resulta útil anotar cada cantidad por separado: así podrás calcular el total y dividirlo entre los comensales sin usar el peso bruto de frutas con distintos desperdicios.

Crudo, triturado o cocinado

Cortar y triturar una cantidad pesada de caqui no hace desaparecer su energía. Sin embargo, la leche, el yogur, la miel o las nueces que agregas a un batido o postre deben contabilizarse aparte. Al cocinarse, el fruto puede perder agua; en consecuencia, 100 g cocinados no equivalen necesariamente a 100 g crudos. Si partes de 200 g de pulpa fresca sin añadidos, incorporas aproximadamente 140 kcal de caqui a toda la preparación. Suma después el resto de ingredientes y calcula las calorías por porción según el rendimiento final. No inventes una nueva cifra por 100 g cocidos sin conocer esa pérdida de agua.

Registrar el caqui en una aplicación de comidas

Selecciona un alimento identificado como caqui japonés, crudo y comprueba que no sea caqui seco ni otra especie. Pesa la cantidad una vez retirado lo que no consumes. Aplica 0,70 kcal por gramo comestible y redondea al final. Si solo puedes estimar el peso, indícalo para no fingir una exactitud inexistente. En desayunos con yogur o tostadas anota por separado los acompañamientos. Esta práctica proporciona comparaciones más útiles a lo largo del tiempo y no implica que una fruta sea buena o mala en función de una sola cifra de energía.

Madurez y conservación

Elige una variedad apropiada para la preparación. Los tipos no astringentes pueden servirse en rodajas cuando aún están firmes, mientras que los astringentes suelen necesitar más maduración. Lava antes de cortar, retira las partes dañadas y refrigera pronto la fruta troceada. El color y la blandura dan pistas sobre el estado del caqui, pero no permiten adivinar sus calorías exactas. Tampoco hay base para aumentar arbitrariamente el valor calórico de cada fruta muy madura sin datos específicos. Para una ración doméstica, pesar la parte comestible es mucho más importante que intentar calcular un porcentaje de azúcar según el aspecto.

La diferencia entre «100 g» y «una pieza»

70 kcal/100 g es una referencia estandarizada; 118 kcal por 168 g comestibles describe una pieza de referencia concreta. Si al final comes 150 g, utiliza 105 kcal, aunque el caqui entero pesase más. Mantén juntos el peso, la especie y el estado del alimento para que tus cálculos puedan repetirse. No confundas el peso del comercio con el peso que has comido ni atribuyas a esta tabla efectos médicos o recomendaciones personales de consumo. Es una herramienta informativa para comprender raciones reales.

Fuentes